5 lecciones clave para fortalecer tu estrategia de control de olores en 2026
Escrito por
Alán González
Fecha de publicación
8 de enero, 2026
2025
2026
A lo largo de 2025, quedó claro que el control de olores industriales ya no es un tema secundario. En sectores como aguas residuales, alimentos, reciclaje y rendering, el olor se convirtió en un riesgo ambiental silencioso que impacta directamente en la relación con la comunidad, las autoridades y hasta el propio equipo de trabajo.
Este inicio de año es una buena oportunidad para reflexionar sobre lo aprendido y anticipar cómo mejorar en 2026.
Lo que aprendimos
2025
Lo que viene
2026
Una planta puede operar dentro del marco legal, pero si la comunidad percibe malos olores de forma frecuente, las quejas vecinales no tardan en llegar.
Lo que empieza con reportes informales puede escalar a inspecciones, presiones mediáticas o incluso bloqueos operativos. La reputación industrial se construye con años de esfuerzo y puede deteriorarse en semanas si no se gestiona correctamente el riesgo ambiental por olores.
Este fue uno de los aprendizajes más repetidos en distintas regiones del país. Cumplir con la normativa no garantiza que no habrá conflictos.
El riesgo olfativo tiene una dimensión social y emocional: si el entorno percibe que una planta huele mal, el problema existe, haya o no un valor límite en la ley. Por eso cada vez más empresas adoptan una lógica de "prevenir para no escalar", entendiendo que la reducción de quejas vecinales empieza con decisiones internas.
Muchas empresas comenzaron a integrar el olor como un elemento de salud ocupacional.
La exposición prolongada a olores molestos genera incomodidad, fatiga e incluso abandono de puesto en zonas críticas. Algunos sitios ya documentan la percepción olfativa en bitácoras internas y capacitan a su personal para identificar focos de olor antes de que se conviertan en problemas mayores.
Un punto clave observado en varios proyectos durante 2025 fue que no todas las soluciones requieren una inversión integral desde el inicio.
Varias plantas comenzaron controlando zonas críticas —cárcamos, digestores, patios de residuos— y ajustaron su estrategia a partir de resultados. Este enfoque permite avanzar con orden, optimizar presupuesto y generar evidencia técnica que respalde futuras decisiones.
En 2025 quedó demostrado que anticiparse al problema siempre cuesta menos que esperar a que escale.
Las plantas que adoptaron estrategias preventivas de control de olores redujeron no solo las quejas vecinales, sino también los costos asociados a atención de emergencias, gestión de crisis y deterioro de imagen. La inversión en prevención se recupera rápidamente cuando se evitan multas, paros o conflictos comunitarios.
2026 representa una gran oportunidad para fortalecer la cultura preventiva en torno al olor.
Si tu operación ha tenido reportes ciudadanos o simplemente deseas reducir riesgos antes de que se conviertan en conflictos, existen tecnologías específicas para el control de olores industriales que pueden ayudarte.
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